Estimado Goberno de la Xunta de Galicia,
La verdad es que no sé si decirles que estoy enfadado o abochornado. O directamente que tengo ganas de quemarles el chiringuito. Pero prefiero escribirles una carta. El motivo es el siguiente: el pasado 27 de junio tuvo lugar en ese infame monumento a la megalomanía que constituye la Cidade da Cultura de Galicia el acto de entrega de los Premios de Fin de Carreira de la Xunta de Galicia. Aunque yo fui uno de los premiados, no pude asistir a dicho evento porque desde que finalicé mis estudios me encuentro trabajando en el extranjero.
El acto de entrega estuvo presidido por su señor Presidente. Como sus discursos en estos eventos suelen ser un cúmulo de estereotipos y frases hechas, me lo imagino sacando pecho de los grandes resultados de su política educativa, hablando del firme compromiso de su Goberno con la educación, hablando de que invertir en educación e investigación es invertir en futuro… Esas cosas, ustedes ya saben. Las tendrá hasta memorizadas.
No pude asistir a dicho evento, pero aún así he mirado qué habían comentado sobre el acto los periódicos. Y ahí viene mi estupor. A cuadros me quedé cuando leí que, aparte del diploma de rigor, habían entregado a cada uno de los premiados un regalo más: una maleta. UNA MALETA.
Y llegados a este punto, lo único que puedo preguntarles es: ¿de qué cojones van, a qué están jugando?. No deja de ser una muestra de su ignorancia el que ustedes tengan la… ¿ocurrencia? ¿broma de mal gusto? de regalarnos una maleta. ¿A ustedes le parece que es algo con lo que se pueda frivolizar?. Recortamos en investigación y en educación, y regalamos maletas a los que nos sobren. Y que se vayan tan contentos, que ahora con Ryanair pueden ir a cualquier sitio por cuatro duros.
Ustedes, y la mayoría de los políticos, no han salido nunca afuera, no saben lo que supone agarrar las maletas y largarse hasta… hasta que se pueda volver, si se puede. En parte no han salido al extranjero porque más allá de nuestras fronteras necesitan un intérprete hasta para saber dónde pueden ir a mear. Y en contra de lo que habitualmente afirman, creo que siguen sin ser conscientes de cómo están empobreciendo el país. Al terminar mis estudios, nunca dejó de sorprenderme que todo el mundo me aconsejase que ni se me ocurriese quedarme en España porque “aquí no hay nada que hacer”.
Tampoco quiero dramatizar: me he ido fuera porque he querido. Porque siempre he querido pasar un tiempo en otro país. No es eso lo que me molesta. Lo verdaderamente molesto es que nos han quitado la libertad de elegir cuándo volver, o incluso la posibilidad de volver. Pero no se preocupe, que recuperaremos nuestro futuro. Aunque lamento decirle que en ese futuro ustedes no tienen un lugar reservado.
Y en ese futuro se invertirá la tendencia. Entonces los que se vayan del país serán los cortoplacistas y acomodados como ustedes, los muy confortablemente sentados a su silla, tanto vale si es de Conselleiro de Sanidade como si luego es de Ministro de Cultura y luego de Secretario de Estado de Economía o presidente del consejo de alguna Caixa. Porque valiendo ustedes para casi cualquier cargo, no dejan de ser sin embargo unos inútiles. Cuando ese momento llegue, tal vez les vengan bien las maletas que ahora nos han regalado, porque tengan por seguro que serán ustedes los primeros en cruzar la frontera. Sé que se sienten muy cómodos ahora con su mayoría absoluta (absolutísima) y se sienten demasiado libres de decir y hacer las barbaridades y frivolidades que se les ocurran. Y si no mire a Gallardón. Pero la vida da muchas vueltas. Y me temo que las próximas elecciones no las ganará ni el PP ni el PSOE. Y entonces, ¿qué harán, dónde se esconderán?.
Ya les había escrito en un post anterior que me parece una vergüenza que los dirigentes de este país no sean, ni de lejos, los mejores, que en política acaben los que no tengan otra cosa mejor que hacer o no valgan para nada más. Marrulleros, sucios, ineptos… por no hablar del poco edificante “ejercicio de democracia” con el que nos agasajan en cada debate parlamentario. Para una muestra, échenle un vistazo a este vídeo. En él las dos responsables de empleo de los partidos mayoritarios se revuelcan en su lodazal ideológico sin saber ni siquiera articular una suerte de propuesta decente. Lo que ya les dije antes: son ustedes unos frívolos. Por eso se permiten hacer la “bromita” de regalar maletas.
Con su forma de hacer política, han ensuciado hasta límites insospechados el debate ideológico entre izquierda y derecha, haciéndolo casi desaparecer. Hace casi un año hice este ejercicio de política-ficción, y me sorprende ver que casi todas las cosas se van cumpliendo, punto por punto, de forma escalofriante. A estas alturas del partido, sigo sin entender cómo los ciudadanos no han invadido el Parlamento. Tampoco entiendo por qué si la economía de mercado nos ha traído hasta esta situación, qué coño hacemos desviviéndonos por salvarla. Reclamo que todos ustedes hagan un ejercicio ético y digno de la política. Y si no, que se vayan inmediatamente. Entérense de que el indicador que guía sus políticas y que causa sus desvelos, la tan manida prima de riesgo, no es más que un parámetro que mide el grado de usura al que se somete un país. Y contra la usura cabe la rebelión. Si no la encabezan ustedes, la encabezaremos nosotros, pero nos encargaremos de que esa opción sea mucho menos confortable para ustedes.
Ustedes y su forma de hacer política tienen los días contados. Yo, por mi parte, haré todo lo posible para que así sea. Váyanse todos al carajo, yo les busco las maletas.
Atentamente,
Ciudadano Diego.
(Para más información: http://lastchevere.blogspot.com.es/)
Bravo Diego!!